La vieja costumbre de una reunión informal se ha convertido en la nueva liturgia establecida en torno a estas fechas tan proclives de por si a la hipocresía.
Como bien decía Chiringui en su, como siempre, certero análisis, si está dentro de nuestras posibilidades es conveniente huir, pero como en tantas ocasiones en nuestro trabajo, suele ser una batalla perdida.
Si al final se acude a la cena de empresa recomiendo tener presentes estas máximas fundamentales:
1º. Tus compañeros de trabajo no son tus amigos. Si lo son, no se trata de una cena de empresa, si no de la parranda de siempre con la disculpa de la navidad.
2º. No bebas como si te fuera la vida en ello, recuerda el punto nº 1: los cabrones tendrán tema de conversación durante meses.
3º. No le entres a tus compañeras de trabajo. Las probabilidades de éxito aumentan conforme van disminuyendo las de salir impune. Además, si te has pasado por el forro el punto nº 2 las guapas pasarán de tí y las feas te acosarán con más ahínco, cuidado.
4º. Evita las pruebas gráficas. Nada de cámaras. Recuerda los tres puntos anteriores: La foto en el corcho con los gayumbos en la cabeza intentando bailar con ella no le hacen ningún favor a tu futuro laboral.
5º. No hagas bote para tomar copas. O lo llevas tú o tendrás que beber al ritmo que lleva ese tío que pesa 40 kilos más que tú. Por encima siempre te pillará en el baño cuando se está pidiendo y después tendrás que tragarte el garrafón que te toque, echando por tierra el punto nº 2 y poniendo en serio peligro el 3º y el 4º.
6º. Huye sin despedirte. Llegado el momento, más pronto que tarde, difumínate, apaga el móvil, pilla un taxi y plántate en casa.. Ya dirás después que los perdiste, no te encontrabas bien o que son unos cabrones y se fueron sin ti.
Siguiendo estos sencillos pasos, en enero podrás seguir mirándole la cara a tus compañeros de trabajo e incluso puede que te encuentres en situación de vacilar a alguno de ellos que no ha seguido estas sencillas normas.
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